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El plan de pensiones lleva décadas vendiéndose como el producto para la jubilación. La realidad, sobre todo desde los últimos recortes a su desgravación, es bastante más matizada. Veamos la comparación sin el folleto comercial delante.

La ventaja del plan: desgravar hoy

El plan de pensiones permite reducir la base imponible del IRPF por lo aportado, así que te ahorras impuestos el año en que aportas. El problema es el límite: desde 2022, la aportación máxima individual con derecho a desgravar es de 1.500 euros al año (fuente: normativa IRPF vigente). Muy lejos de los 8.000 euros de hace unos años. El incentivo fiscal que daba sentido al producto se ha quedado pequeño.

La trampa del rescate

Aquí está lo que el folleto no destaca. Cuando rescatas el plan, todo lo acumulado (lo aportado y las ganancias) tributa como rendimiento del trabajo, es decir, en la base general del IRPF, que puede llegar a tipos muy superiores a los del ahorro. No has eliminado el impuesto, lo has aplazado, y a menudo a un tipo más alto. Si además rescatas mucho de golpe, puedes dispararte de tramo.

El otro problema: la liquidez

El plan de pensiones es ilíquido. Salvo supuestos concretos (jubilación, desempleo de larga duración, enfermedad grave, y las aportaciones con más de diez años de antigüedad), no puedes sacar el dinero cuando quieras. Atas tu capital durante décadas.

Qué ofrece el fondo indexado a cambio

El fondo indexado no te desgrava la aportación, cierto. Pero es líquido (puedes reembolsar cuando quieras), tributa como ganancia del ahorro (19%-28%, no en la base general), y permite traspasar entre fondos sin tributar hasta el reembolso. Más flexibilidad, fiscalidad de salida más benigna y control total sobre tu dinero. Lo vemos en qué es un fondo indexado.

Entonces, ¿cuál?

No es blanco o negro. Para rentas altas, esos 1.500 euros anuales en plan de pensiones aún pueden tener sentido por la desgravación, como complemento. Pero como vehículo principal para construir tu jubilación, el fondo indexado o una cartera de fondos bien diseñada ofrece hoy más flexibilidad y, con frecuencia, mejor resultado neto. El plan ha pasado de protagonista a actor secundario.

Implicación para carteras QF

La planificación de la jubilación no se resuelve con un único producto, sino con una estructura: cuánto necesitas, en qué plazo y con qué fiscalidad de entrada y de salida. El plan de pensiones es una pieza más, no la respuesta por defecto. Lo enmarcamos dentro de cuánto dinero necesitas para jubilarte.

Un producto que te ahorra 1.500 euros hoy para cobrártelos con intereses en el rescate no es necesariamente un buen negocio. Depende de los números, y los números han cambiado.

¿Esto encaja en tu cartera?

Si quieres ver cómo encaja un fondo así en el conjunto de tu patrimonio, sin compromiso, hablamos.

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