Qué hacer con una herencia de 500.000€ antes de tocar nada

Acabas de heredar 500.000€. Entre fondos, una cuenta, quizá un inmueble. Y junto al dinero llega una mezcla de duelo, papeleo y una sensación incómoda: la de que deberías estar haciendo algo con todo eso, ya.
El primer consejo es el más contraintuitivo: no hagas nada precipitado. Las decisiones de inversión vienen después. Antes hay un orden que respetar, y saltárselo es lo que convierte una herencia en un problema fiscal.
El reloj que ya está corriendo
Desde el fallecimiento tienes seis meses para presentar y liquidar el Impuesto sobre Sucesiones (fuente: Ley 29/1987 y Reglamento aprobado por RD 1629/1991). No es un plazo orientativo: pasado ese tiempo sin presentar, llegan recargos e intereses.
Si la herencia es compleja o no tienes liquidez inmediata para pagar el impuesto, puedes solicitar una prórroga de seis meses adicionales, pero hay que pedirla dentro de los cinco primeros meses desde el fallecimiento. La prórroga conlleva intereses de demora por los días ampliados, aunque suelen ser menores que el recargo por presentar fuera de plazo. Es una herramienta útil cuando hay inmuebles que valorar o falta liquidez, y conviene decidir sobre ella pronto, no en el mes seis.
Por qué no debes tocar los fondos heredados todavía
Aquí está el error caro. Mucha gente, al heredar fondos de inversión, los reembolsa para tenerlo todo en la cuenta y decidir con calma. Es justo lo que no hay que hacer.
Cuando heredas participaciones de un fondo, su valor de adquisición se actualiza a la fecha de fallecimiento (el llamado valor a efectos del Impuesto sobre Sucesiones). A partir de ahí, si mantienes o traspasas esos fondos, conservas el diferimiento fiscal: puedes reorganizar la cartera moviéndolos a otros fondos sin tributar por ello.
Pero si los reembolsas, materializas cualquier plusvalía que se haya generado desde la fecha de fallecimiento y tributas en tu IRPF. Has convertido un activo flexible y fiscalmente eficiente en dinero parado en una cuenta, perdiendo la ventaja por el camino. Decidir con calma no exige reembolsar: exige no hacerlo.
El orden correcto
Antes de pensar en dónde invertir, esto es lo que toca:
1. Inventariar lo heredado. Saber exactamente qué hay: fondos, cuentas, inmuebles, seguros de vida (que tributan aparte), deudas. No se hereda solo el activo, también el pasivo.
2. Valorar y liquidar el Impuesto sobre Sucesiones. El importe depende enormemente de tu comunidad autónoma y del parentesco. Entre hijos y cónyuge, muchas comunidades aplican bonificaciones muy elevadas. La diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal puede ser de decenas de miles de euros.
3. Asegurar la liquidez para pagar. Si la herencia es ilíquida (sobre todo inmuebles), hay que planificar de dónde sale el dinero del impuesto sin malvender nada con prisa.
4. Solo entonces, diseñar la estrategia. Cuando lo fiscal está resuelto, se decide qué hacer con el patrimonio en función de tus objetivos, no de la urgencia.
La pregunta que casi nadie se hace
¿Este dinero para qué es? Heredar 500.000€ no significa que tengas que invertirlos como si fueran un capital cualquiera. Quizá una parte deba quedar líquida, quizá otra tenga un horizonte de 20 años, quizá quieras empezar a planificar tu propia sucesión para que tus hijos no repitan el proceso desde cero.
Una herencia es uno de los pocos momentos en la vida en que un patrimonio cambia de manos de golpe. Tratarlo con el mismo criterio que unos ahorros que has ido acumulando es desaprovechar la oportunidad de estructurarlo bien desde el principio.
La prisa es mala consejera y, en herencias, además es cara. Lo urgente es el impuesto y su plazo. Lo importante, la estrategia, puede y debe esperar a que lo urgente esté resuelto.
¿Has recibido o vas a recibir una herencia y no sabes por dónde empezar sin cometer un error fiscal? Así ayudamos a gestionar una herencia: primero lo urgente, después la estrategia. Cuéntanos tu caso, sin compromiso.
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