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El ROIC (Return on Invested Capital) mide qué rentabilidad obtiene una empresa del capital total que emplea en el negocio, sumando el de los accionistas y el de los acreedores. Se calcula dividiendo el beneficio operativo después de impuestos entre el capital invertido, y responde a una pregunta que ningún otro ratio contesta tan bien: ¿este negocio crea valor o solo lo aparenta?

Actualizado a julio de 2026. El ROIC es uno de los favoritos de la inversión en calidad porque no se conforma con medir cuánto gana una empresa, sino cuánto gana en relación con lo que ha tenido que poner para lograrlo. Un beneficio grande construido sobre una montaña de capital dice mucho menos que un beneficio modesto sacado con muy poco. Ahí es donde el ROIC separa los negocios excelentes de los que simplemente son grandes.

¿Cómo se calcula el ROIC? La fórmula

La fórmula es: ROIC = NOPAT / Capital invertido. El NOPAT (Net Operating Profit After Taxes) es el beneficio operativo (EBIT) menos los impuestos que le corresponderían a ese resultado, es decir, EBIT multiplicado por (1 menos el tipo impositivo). Se usa el beneficio operativo, no el neto, para aislar lo que genera el negocio antes del efecto de cómo esté financiado.

El capital invertido es la otra mitad de la ecuación: el dinero que de verdad trabaja en las operaciones. Se calcula habitualmente como patrimonio neto más deuda financiera, restando la caja y las inversiones que no forman parte del negocio operativo. La idea es medir solo el capital que se ha puesto a producir, sin contar la tesorería que está aparcada.

Un apunte que evita errores: el ROIC compara una magnitud del año (el NOPAT) con una foto de balance (el capital invertido), así que muchos analistas usan el capital invertido medio del ejercicio para que la comparación sea limpia.

¿Qué diferencia al ROIC del ROE y del ROCE?

Los tres miden rentabilidad sobre el capital, pero cada uno mira una base distinta y por eso se complementan. El ROE (Return on Equity) mide el beneficio neto sobre el patrimonio de los accionistas, y tiene un punto débil conocido: se puede inflar con deuda sin que el negocio mejore nada. El ROCE (Return on Capital Employed) ya incorpora la deuda a largo plazo en el denominador, pero trabaja con el EBIT antes de impuestos.

El ROIC afina más que ambos: usa el beneficio operativo ya neto de impuestos (lo que realmente queda para repartir entre quienes financian la empresa) y lo compara con todo el capital que sostiene el negocio. Por eso, cuando se quiere medir la calidad pura de un negocio sin que el apalancamiento distorsione la lectura, el ROIC suele ser el ratio de referencia. Conviene leerlo junto al ROA, que mira la rentabilidad sobre todos los activos, para tener la foto completa.

¿Por qué el ROIC solo tiene sentido frente al coste del capital?

Un ROIC del 12% no dice nada por sí solo. La pregunta correcta es: ¿cuánto le cuesta a esta empresa el capital que emplea? Ese coste es el WACC (coste medio ponderado del capital), la rentabilidad mínima que exigen accionistas y acreedores por poner su dinero. La comparación entre ambos es donde está toda la información.

Si el ROIC supera al WACC, la empresa crea valor: cada euro invertido rinde más de lo que cuesta financiarlo. Si el ROIC queda por debajo del WACC, la empresa destruye valor aunque presente beneficios contables, porque está sacando al capital menos de lo que ese capital exige. Una compañía puede crecer en ventas durante años y estar empobreciendo a sus dueños si invierte a un ROIC inferior a su coste de capital. Crecer no es lo mismo que crear valor.

¿Cómo se interpreta un ROIC alto y sostenido?

Un ROIC alto que se mantiene ejercicio tras ejercicio es una de las mejores señales de que una empresa tiene una ventaja competitiva real, lo que en inversión se llama un foso defensivo. En un mercado libre, la competencia tiende a erosionar los retornos elevados: si un negocio gana mucho, aparecen rivales hasta que la rentabilidad baja. Que una empresa aguante un ROIC del 20% durante una década significa que algo protege esos retornos, ya sea una marca, un coste de cambio para el cliente o una escala difícil de igualar.

Un ejemplo en euros lo aclara. Imagina una empresa con un EBIT de 500.000 € y un tipo impositivo del 25%: su NOPAT es 375.000 €. Si su capital invertido es de 2.500.000 €, el ROIC es del 15% (375.000 / 2.500.000). Con un WACC del 8%, esa empresa crea valor con holgura: 7 puntos de diferencial sobre su coste de capital. Otra compañía con el mismo NOPAT pero 5.000.000 € de capital invertido tendría un ROIC del 7,5%, por debajo de ese mismo WACC, y estaría destruyendo valor pese a ganar exactamente lo mismo en euros.

¿Qué limitaciones tiene el ROIC?

El ROIC no es infalible. Su punto más delicado es la propia definición de capital invertido: distintos analistas lo calculan de formas ligeramente distintas (cómo tratar la caja, los intangibles, el fondo de comercio o los arrendamientos), y eso hace que dos cifras de ROIC no siempre sean comparables si no se sabe cómo se han construido. Comparar el ROIC de dos empresas exige asegurarse de que se ha medido igual en ambas.

Hay más matices. En negocios con muchos intangibles (marcas, software, patentes) el capital invertido contable puede infravalorar lo que de verdad sostiene el negocio, disparando un ROIC que parece irreal. Y en sectores cíclicos, un solo año puede dar una lectura engañosa, tanto en un pico como en un valle. Por eso el ROIC se mira en series largas, de cinco a diez años, nunca en la foto de un ejercicio suelto.

Cómo lo enfocamos en Quality Finance

En el asesoramiento patrimonial, el ROIC no se usa como un número aislado sino como filtro de calidad: lo cruzamos con el coste de capital para distinguir empresas que crean valor de las que solo crecen, y lo miramos en el tiempo para descartar los espejismos de un buen año. Para la mayoría de los patrimonios, además, la aplicación práctica no consiste en seleccionar acciones una a una, sino en entender qué calidad de empresas contiene cada fondo o índice en cartera. Esa selección la hacemos con arquitectura abierta y sin conflictos de interés en la elección de producto.

Preguntas frecuentes sobre el ROIC

¿Qué es un buen ROIC? Como referencia general, un ROIC sostenido por encima del 10% al 12% suele indicar un negocio de calidad, siempre que supere con margen al coste de capital de la empresa. Más que el nivel absoluto, lo que importa es el diferencial frente al WACC y que se mantenga en el tiempo.

¿En qué se diferencia el ROIC del ROE? El ROE mide la rentabilidad solo sobre el capital de los accionistas y se puede inflar con deuda. El ROIC mide la rentabilidad sobre todo el capital que financia el negocio (propio y ajeno) y usa el beneficio operativo tras impuestos, lo que lo hace menos sensible a la estructura financiera.

¿Puede el ROIC ser negativo? Sí, cuando el beneficio operativo tras impuestos es negativo, es decir, cuando la empresa pierde dinero en sus operaciones. En ese caso el negocio está consumiendo capital en lugar de rentabilizarlo.

¿El ROIC sirve para saber si una acción está barata? No. El ROIC mide la calidad y la rentabilidad del negocio, no su precio. Una empresa con un ROIC excelente puede cotizar tan cara que la inversión no compense. Para la valoración están los múltiplos como el PER.

El ROIC no te dice qué comprar, te dice qué merece que te fijes en ello: los negocios que ganan más de lo que les cuesta el capital, año tras año, son los que construyen patrimonio de verdad. Si quieres revisar con criterio la calidad de lo que tienes en cartera, hablémoslo.

Eduardo Estallo

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