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El ratio de Treynor mide cuánta rentabilidad extra obtiene una inversión por cada unidad de riesgo de mercado que asume. Lo propuso Jack Treynor en 1965 y desde entonces es una de las métricas clásicas para evaluar fondos de inversión: responde a la pregunta de si el gestor está compensando bien la exposición al mercado que te hace asumir.

A diferencia del ratio de Sharpe, que pone en el denominador la volatilidad total, el ratio de Treynor se fija solo en el riesgo sistemático: el que viene de los movimientos del mercado en su conjunto y que no desaparece por mucho que diversifiques. Ese riesgo se mide con la beta del fondo o de la cartera.

La distinción importa: en una cartera bien diversificada el riesgo específico de cada posición está prácticamente neutralizado y lo único que queda es el riesgo de mercado. En ese contexto, Treynor te dice más que Sharpe sobre la calidad real de cada pieza.

Fórmula del ratio de Treynor

La fórmula es sencilla:

Ratio de Treynor = (Rentabilidad de la cartera − Tipo libre de riesgo) / Beta

Cada componente tiene su matiz:

  • Rentabilidad de la cartera (Rp): la rentabilidad obtenida por el fondo o la cartera en el periodo analizado, normalmente anualizada.
  • Tipo libre de riesgo (Rf): lo que habrías ganado sin asumir riesgo de mercado. En España suele usarse como referencia la rentabilidad de las letras del Tesoro a corto plazo.
  • Beta (β): la sensibilidad de la cartera a los movimientos de su índice de referencia. Una beta de 1,2 significa que, de media, cuando el mercado se mueve un 1%, la cartera se mueve un 1,2%.

El numerador (Rp − Rf) es la prima de rentabilidad: lo que has ganado por encima de la alternativa sin riesgo. Al dividirla entre la beta, obtienes esa prima por unidad de riesgo de mercado. Cuanto más alto el resultado, mejor pagada está la exposición al mercado que asumes.

Cómo interpretarlo

Un ratio de Treynor alto indica que el fondo genera buena rentabilidad ajustada por su riesgo sistemático; uno bajo, que la exposición al mercado no está bien compensada. La regla de oro: el ratio no significa nada en términos absolutos. Solo sirve para comparar fondos que comparten índice de referencia y periodo; enfrentar el Treynor de un fondo de bolsa americana con el de uno de renta fija europea no tiene sentido, porque sus betas se calculan contra mercados distintos.

Treynor vs Sharpe vs Sortino: la diferencia clave

Los tres ratios responden a la misma pregunta —¿me compensa la rentabilidad por el riesgo asumido?— pero cada uno define «riesgo» de una forma distinta. Ahí está toda la diferencia:

RatioRiesgo que mideDenominadorCuándo encaja mejor
TreynorRiesgo sistemático (de mercado)BetaCarteras diversificadas o fondos que son una pieza dentro de una cartera mayor
SharpeRiesgo total (volatilidad)Desviación típicaEvaluar una inversión aislada o carteras poco diversificadas
SortinoSolo el riesgo bajistaDesviación de los retornos negativosEstrategias asimétricas, donde la volatilidad al alza no debería penalizar

La volatilidad total de un fondo incluye dos cosas: el riesgo de mercado (sistemático) y el riesgo específico de sus posiciones concretas. El ratio de Sortino y el de Sharpe castigan ambos; Treynor solo el primero, porque asume que el segundo se puede eliminar diversificando.

¿Cuándo usar cada uno?

  • Usa Treynor cuando evalúas un fondo que va a convivir con otros dentro de una cartera diversificada. El riesgo específico de ese fondo quedará diluido por el conjunto, así que lo relevante es cómo paga su exposición al mercado.
  • Usa Sharpe cuando la inversión analizada es, en la práctica, toda tu cartera, o cuando esta concentra pocas posiciones. Ahí el riesgo específico sí te afecta de lleno y conviene medir la volatilidad completa.
  • Usa Sortino cuando quieras distinguir entre la volatilidad que duele (caídas) y la que no (subidas fuertes). Es útil en fondos de retorno absoluto o estrategias con distribuciones de retornos asimétricas.

En la práctica profesional no se elige uno: se miran los tres junto a otras métricas como el alfa de Jensen —que también parte de la beta, pero mide el exceso de rentabilidad en puntos porcentuales— o el tracking error si el fondo se compara con un índice.

Ejemplo en euros: dos fondos con la misma rentabilidad

Supón que inviertes 100.000 € y comparas dos fondos de renta variable europea referenciados al mismo índice. En el último año ambos han rentado un 7%, es decir, 7.000 € de ganancia bruta cada uno. Con las letras del Tesoro rentando alrededor de un 2%, la prima de rentabilidad es idéntica: 7% − 2% = 5 puntos. ¿Son entonces igual de buenos? No, porque sus betas son distintas:

  • Fondo A: beta de 1,25. Treynor = (7% − 2%) / 1,25 = 4,0%.
  • Fondo B: beta de 0,80. Treynor = (7% − 2%) / 0,80 = 6,25%.

El Fondo B ha conseguido los mismos 7.000 € asumiendo bastante menos riesgo de mercado: por cada unidad de beta, ha generado 6,25 puntos de prima frente a los 4,0 del Fondo A. Dicho de otro modo, el Fondo A necesita una exposición al mercado un 56% mayor para entregarte exactamente el mismo resultado.

La diferencia se nota cuando el viento cambia. Si el índice cayese un 10%, cabría esperar que el Fondo A perdiera en torno a un 12,5% (unos 12.500 € de tu inversión) y el Fondo B alrededor de un 8% (unos 8.000 €). Misma rentabilidad pasada, pero 4.500 € de diferencia potencial en un mal año. Eso es lo que el ratio de Treynor saca a la luz y una cifra de rentabilidad aislada esconde. Recuerda, en todo caso, que son estimaciones basadas en la beta histórica, no una predicción.

Límites del ratio de Treynor

Como toda métrica, tiene puntos ciegos que conviene conocer:

  • Depende de la beta, y la beta no es estable. Se calcula con datos históricos y cambia según el periodo. Un fondo que rota mucho su cartera puede tener una beta pasada poco representativa de la actual.
  • Exige elegir bien el índice de referencia. Una beta calculada contra un índice que no representa el universo del fondo distorsiona el ratio desde el origen.
  • Ignora el riesgo específico. En carteras concentradas o poco diversificadas, ese riesgo existe y Treynor no lo ve. Ahí Sharpe es más honesto.
  • Falla con betas negativas o cercanas a cero. El resultado pierde sentido económico, así que no sirve para evaluar estrategias de cobertura o activos descorrelacionados.
  • Mira al pasado. Un Treynor excelente a tres años no garantiza nada hacia delante; es una foto, no una promesa. Conviene complementarlo con medidas de pérdida como el máximo drawdown.

Cómo lo enfocamos en Quality Finance

Cuando analizamos un fondo para la cartera de un cliente, el ratio de Treynor entra en juego junto al resto de métricas ajustadas por riesgo: nunca como cifra única, sino como una pieza más del análisis. Nos interesa especialmente al comparar fondos de la misma categoría que van a ocupar el mismo papel dentro de una cartera ya diversificada, porque ahí el riesgo de mercado es el que de verdad condiciona el resultado.

También lo usamos para detectar algo muy frecuente: fondos que presumen de rentabilidad pero la consiguen simplemente cargando más beta. Pagar comisiones de gestión activa por una exposición al mercado replicable más barato rara vez compensa, y los ratios ajustados por riesgo lo muestran con datos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un buen ratio de Treynor?

No existe un umbral universal: el ratio solo es interpretable comparando fondos con el mismo índice de referencia y en el mismo periodo. Entre dos fondos comparables, mejor el de Treynor más alto; uno negativo indica que el fondo ha rentado menos que el activo sin riesgo.

¿Qué es mejor, el ratio de Treynor o el de Sharpe?

Ninguno es mejor en abstracto: miden riesgos distintos. Treynor encaja cuando el fondo es una pieza dentro de una cartera diversificada, porque solo considera el riesgo de mercado. Sharpe es preferible para evaluar una inversión aislada o carteras concentradas, porque recoge la volatilidad total. Lo habitual es mirar ambos.

¿Puede ser negativo el ratio de Treynor?

Sí, cuando la rentabilidad del fondo queda por debajo del tipo libre de riesgo: señal de que el riesgo de mercado no se ha visto compensado en ese periodo. Ojo también con las betas negativas, porque entonces el ratio pierde sentido y no debe usarse para comparar.

¿Dónde puedo consultar la beta y el ratio de Treynor de un fondo?

La beta suele aparecer en la ficha mensual del fondo y en las plataformas de análisis, normalmente calculada a tres años. El ratio de Treynor se publica menos, pero puedes calcularlo tú mismo: solo necesitas la rentabilidad anualizada del fondo, la beta de la ficha y el tipo de las letras del Tesoro como activo sin riesgo.

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