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El Enterprise Value (EV) es lo que te costaría comprar una empresa entera, no solo sus acciones: la capitalización bursátil más toda su deuda financiera, menos la caja y los equivalentes de efectivo que tiene en el balance. A diferencia de la capitalización, que solo pone precio a las acciones en circulación, el EV refleja el coste real de adquirir el negocio completo, deuda incluida.

Actualizado a octubre de 2026.

¿Cómo se calcula el Enterprise Value?

La fórmula base es:

EV = Capitalización bursátil + Deuda total − Caja y equivalentes de efectivo

Algunos analistas añaden las participaciones minoritarias y las acciones preferentes, pero para la mayoría de empresas cotizadas la versión simple es suficiente. Un ejemplo con cifras redondas: una empresa cotiza a 50 € por acción con 10 millones de acciones en circulación (capitalización de 500 millones de euros), tiene 150 millones de deuda financiera y 40 millones en caja. Su EV sería 500 + 150 − 40 = 610 millones de euros. Quien quisiera comprar esa empresa entera tendría que asumir esa deuda y solo podría descontar la caja disponible, así que el precio real de la operación se acerca más a los 610 millones que a los 500.

¿Por qué la capitalización bursátil no basta?

La capitalización solo pone precio a una parte del negocio: la que pertenece a los accionistas. Ignora cómo está financiado el resto. Dos empresas pueden cotizar con la misma capitalización y ser negocios muy distintos si una no tiene deuda y la otra arrastra varios cientos de millones.

Esto importa especialmente al comparar empresas del mismo sector con estructuras de capital distintas. Una compañía puede parecer "barata" por capitalización y resultar cara en términos de EV si su deuda es alta, porque quien la compre entera asume ese pasivo junto con el negocio.

¿Qué te dicen los múltiplos EV/EBITDA y EV/Ventas?

El EV se usa sobre todo como numerador de múltiplos de valoración, en lugar de la capitalización. El más habitual es el EV/EBITDA: divide el Enterprise Value entre el beneficio antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. Al comparar el EV (que ya incorpora la deuda) con el EBITDA (que todavía no ha restado los intereses de esa deuda), el múltiplo permite comparar empresas con niveles de apalancamiento distintos de forma más coherente que el PER, que solo mira el beneficio neto después de intereses y se ve directamente afectado por cuánta deuda tiene cada compañía.

El EV/Ventas cumple una función parecida cuando la empresa todavía no genera beneficios (habitual en compañías en fase de crecimiento) o cuando el EBITDA está distorsionado por partidas puntuales. Al no depender del resultado contable, ofrece una referencia más estable, aunque también más pobre: dice poco sobre la rentabilidad real del negocio.

¿Cuándo puede el EV distorsionar la lectura en lugar de aclararla?

Existen casos de EV negativo: empresas con tanta caja acumulada que, al restarla, el resultado es inferior a cero. Suele darse en compañías tecnológicas o biotecnológicas que han salido a bolsa con una ronda de financiación reciente y todavía no han desplegado ese capital. Un EV negativo no significa que el mercado "pague" por comprar la empresa; normalmente es señal de que el negocio operativo pesa poco frente a la caja en balance, y conviene mirar por qué antes de sacar conclusiones.

El cálculo también se complica con partidas que no son puramente operativas: participaciones en otras empresas, inmuebles no afectos al negocio o pensiones por pagar. Cuando aparecen, el EV "de libro" puede necesitar ajustes para representar de verdad el negocio que se está valorando.

¿Cómo se usa el EV en una operación de compra de empresa?

En una adquisición, el EV es la referencia que se negocia primero, porque representa el valor del negocio en su conjunto, al margen de cómo esté financiado en ese momento. El precio final que paga el comprador por las acciones (el llamado equity value) se ajusta después restando la deuda neta que asuma. Por eso en los titulares de M&A suele aparecer la cifra de EV, no la capitalización previa a la operación: es la que de verdad refleja lo que cuesta el negocio.

Cómo lo enfocamos en Quality Finance

En el análisis de empresas y fondos, el EV y sus múltiplos son una pieza más junto al ROCE, el crecimiento esperado y la calidad del balance. Ninguna métrica aislada responde a si un negocio está caro o barato: el EV simplemente corrige una distorsión concreta, la que introduce la deuda, y conviene mirarlo siempre junto al resto.

Preguntas frecuentes

¿El Enterprise Value siempre es mayor que la capitalización bursátil?

No necesariamente. Si la caja de la empresa supera a su deuda, el EV puede ser inferior a la capitalización, e incluso negativo en casos extremos. Lo habitual, sobre todo en empresas con deuda, es que sea superior.

¿Qué diferencia hay entre el EV/EBITDA y el PER?

El PER compara el precio de la acción con el beneficio neto, que ya ha restado los intereses de la deuda. El EV/EBITDA compara el valor del negocio completo con un beneficio previo a esos intereses, lo que permite comparar empresas con niveles de deuda distintos sin que esa diferencia distorsione el múltiplo.

¿Se puede calcular el EV de un fondo de inversión o un ETF?

No. El Enterprise Value es una métrica de empresas individuales, no de vehículos de inversión que agrupan muchas compañías. Un fondo o un ETF no tiene deuda ni caja propia en ese sentido.

¿Por qué los titulares de fusiones y adquisiciones hablan de EV y no de capitalización?

Porque el EV refleja lo que de verdad cuesta hacerse con el negocio completo, deuda incluida. La capitalización solo informa del valor de las acciones en el momento anterior a la operación.

La próxima vez que compares dos empresas por su capitalización, mira antes su deuda: dos compañías del mismo tamaño en bolsa pueden representar negocios muy distintos para quien se las quiera comprar enteras. Si quieres que revisemos juntos cómo leer estos números en un caso concreto, escríbeme.

Eduardo Estallo

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