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Un crédito lombardo es un préstamo en el que tu cartera de inversiones —acciones, bonos o fondos de inversión— actúa como garantía. Eso es, en esencia, lo que es un lombardo: financiación respaldada por activos financieros que no necesitas vender. La entidad presta un porcentaje del valor de la cartera y tú sigues siendo titular de unas inversiones que continúan generando rentabilidad.

Es una herramienta habitual en banca privada. Bien utilizada, da liquidez inmediata sin deshacer posiciones ni aflorar plusvalías. Mal utilizada, añade apalancamiento a tu patrimonio justo donde más duele: en las caídas de mercado.

Qué es un crédito lombardo y de dónde viene el nombre

El crédito lombardo es un préstamo respaldado por activos financieros que el cliente pignora como colateral. A diferencia de una hipoteca, donde la garantía es un inmueble, aquí responde tu cartera de valores: acciones cotizadas, renta fija, fondos o depósitos.

El nombre procede de Lombardía, la región italiana donde, desde el siglo XIII, los banqueros prestaban dinero contra joyas, mercancías u obras de arte. Aquellos «lombardos» extendieron su modelo por Europa —la Lombard Street de Londres les debe el nombre— y la lógica no ha cambiado en ocho siglos: te presto si me dejas en garantía algo valioso y fácil de vender.

Cómo funciona: la pignoración de tu cartera

El mecanismo jurídico es la pignoración: constituyes una prenda sobre tus valores a favor del banco. Los activos siguen a tu nombre y sigues cobrando dividendos y cupones, pero no puedes venderlos mientras garanticen el crédito, salvo que los sustituyas por otros equivalentes.

Lo habitual no es un préstamo de importe cerrado, sino una línea de crédito: el banco asigna un límite y solo pagas intereses por la parte dispuesta. El tipo suele ser variable, referenciado al Euríbor más un diferencial orientativo de 1 a 2,5 puntos según entidad, volumen y calidad del colateral. Compara siempre la TAE, no solo el diferencial.

El LTV: cuánto te prestan según el tipo de activo

El banco no presta el 100% de la cartera, sino un porcentaje llamado LTV (loan to value). Cuanto más estable y líquido es el activo, mayor es el LTV. Rangos orientativos:

Tipo de activoLTV orientativo
Depósitos y fondos monetarios85% - 95%
Bonos de gobierno de alta calidad70% - 85%
Bonos corporativos grado de inversión60% - 75%
Fondos de inversión diversificados50% - 70%
Acciones de gran capitalización50% - 65%
Acciones pequeñas o cartera concentrada20% - 40% (o excluidas)

El LTV se recalcula a diario a precio de mercado: si la cartera cae demasiado, el banco pedirá reequilibrar. Lo vemos con números más abajo.

Para qué se usa en gestión patrimonial

  • Liquidez sin deshacer la cartera: comprar un inmueble o cubrir un pago importante sin desmontar una cartera bien construida, como las que describimos en cómo invertir 1 millón de euros.
  • Puentes de tesorería: anticipar fondos mientras esperas un cobro cierto: una operación firmada y aún no cobrada —lo tratamos en qué hacer con el dinero de la venta de una empresa—, una herencia en trámite o un pago fiscal con fecha fija.
  • Evitar vender en mal momento: si el mercado ha caído y necesitas dinero, vender consolida la pérdida; un lombardo prudente puede servir de puente, aunque la recuperación no tenga fecha cierta.

El riesgo principal: el margin call, paso a paso

El margin call es la llamada del banco exigiéndote reequilibrar la garantía cuando la cartera cae. Veámoslo con un ejemplo en euros.

Supón una cartera de 400.000 € pignorada con un LTV máximo del 50%:

  1. Situación inicial: dispones del máximo, 200.000 €: LTV real de 200.000 / 400.000 = 50%, justo al límite.
  2. El mercado cae un 25%: la cartera pasa a 300.000 €. El crédito sigue en 200.000 €, así que el LTV real sube a 200.000 / 300.000 = 66,7%: límite superado, el banco ejecuta el margin call.
  3. Opción A — aportar garantías: para volver al 50%, el colateral debe valer 400.000 € (200.000 / 0,50): tendrías que aportar 100.000 € más en efectivo o valores.
  4. Opción B — amortizar deuda: el crédito máximo sobre 300.000 € es 150.000 €. Tendrías que devolver 50.000 € en cuestión de días.
  5. Si no haces ninguna de las dos: el contrato faculta al banco para vender tus posiciones hasta restablecer el LTV: una venta forzosa tras una caída del 25%, en el peor momento y sin que la decidas tú.

La lección: no apures el LTV máximo. Disponer del 25-35% del valor de la cartera deja colchón para soportar caídas fuertes sin recibir la llamada.

Diferencias con el crédito pignorado tradicional y con la hipoteca

Técnicamente, el lombardo es una modalidad de crédito pignorado. La diferencia está en la práctica: el pignorado tradicional de banca comercial suele garantizarse con un único activo —un depósito o un fondo concreto—, por importe fijo y sin recálculo diario. El lombardo pignora una cartera diversificada completa, funciona como línea flexible y revalúa el colateral a diario, con LTV distinto por activo.

Frente a la hipoteca, las diferencias son mayores: garantía inmobiliaria con tasación puntual, plazo largo, tipo más bajo y formalización con notaría, registro y semanas de espera. El lombardo se firma en días y no tiene margin call inmobiliario; a cambio, el tipo es más alto, el plazo corto (1 a 3 años renovables) y la garantía fluctúa cada sesión.

Fiscalidad: liquidez sin aflorar plusvalías

Si vendes inversiones para obtener liquidez, la ganancia tributa en la base del ahorro, con tipos de 2026 entre el 19% y el 30% según el importe. Con el crédito lombardo no vendes, así que no hay hecho imponible: el dinero del préstamo no es renta y tus plusvalías latentes siguen sin tributar. El detalle de los tramos está en la guía sobre tributación de los fondos de inversión.

Un ejemplo: una cartera con 120.000 € de plusvalía acumulada pagaría unos 26.480 € si se vendiera hoy (19% sobre los primeros 6.000 €, 21% hasta 50.000 € y 23% sobre el resto). El lombardo evita esa factura o la aplaza al momento fiscal adecuado. Dos matices: los intereses no son deducibles en el IRPF de un particular, y la pignoración no impide seguir haciendo traspasos entre fondos sin tributar si la entidad acepta sustituir garantías.

Cuándo NO tiene sentido un crédito lombardo

  • Para financiar gasto corriente: un déficit recurrente entre ingresos y gastos es un problema presupuestario, no de liquidez puntual.
  • Con carteras pequeñas o concentradas: pocos valores y mucha volatilidad significan LTV bajo y margin call casi seguro en la primera corrección seria.
  • Para apalancarse «ganando el diferencial»: pedir al 4% para invertir esperando un 7% es una apuesta apalancada; si esa rentabilidad no llega, pagas intereses sobre una posición en pérdidas.
  • Sin capacidad de respuesta: si no podrías aportar garantías ni amortizar tras una caída fuerte, delegas en el mercado cuándo vender tu cartera.
  • Como sustituto del fondo de emergencia: la línea puede recortarse o encarecerse justo en las crisis, cuando más la necesitarías.

Cómo lo enfocamos en Quality Finance

En el asesoramiento patrimonial tratamos el crédito lombardo como herramienta puntual de liquidez, no como palanca permanente. Antes de plantearlo, comparamos su coste total con la alternativa de vender —incluido el impacto fiscal—, calculamos qué caída soportaría la estructura sin margin call y definimos el plan de respuesta si esa caída llega.

Nuestro criterio es conservador: LTV dispuesto muy por debajo del máximo, garantía diversificada y amortización ligada a un ingreso previsto, no a una expectativa de mercado. Si la operación solo sale a cuenta asumiendo rentabilidades optimistas, preferimos descartarla.

Preguntas frecuentes

¿Qué patrimonio mínimo necesito para un crédito lombardo?

Depende de la entidad: algunas lo ofrecen desde carteras de 100.000-200.000 €, aunque las mejores condiciones llegan a partir de 500.000 € en banca privada, con diferenciales negociados caso a caso.

¿Sigo cobrando los dividendos y cupones de la cartera pignorada?

Sí. La pignoración no cambia la titularidad: los valores siguen a tu nombre y los dividendos y cupones se abonan en tu cuenta con normalidad. Lo que no puedes hacer es vender los activos pignorados sin autorización o sin sustituirlos por garantía equivalente.

¿Qué pasa si la bolsa cae mientras tengo el crédito dispuesto?

Si la caída lleva tu LTV real por encima del límite pactado, el banco emitirá un margin call: un plazo corto, normalmente de días, para aportar garantías o amortizar deuda. Si no lo haces, puede vender tus posiciones hasta restablecer el equilibrio.

¿Es lo mismo un crédito lombardo que un crédito pignorado?

El lombardo es una modalidad de crédito pignorado. En la práctica, la etiqueta se reserva para el producto de banca privada: cartera diversificada como garantía, línea flexible, LTV por tipo de activo y revaluación diaria, frente al pignorado clásico sobre un único depósito o fondo por importe fijo.

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